Película
Director: Woody Allen
País: Estados Unidos
Año: 2015
Títulos original: Irrational Man
Abe Lucas (Joaquin Phoenix) es un
pesimista profesor de filosofía que acaba de llegar a una universidad para
impartir clases, ahí conocerá a Jill (Emma Stone), una estudiante que lo admira
y quien intentará hacer que recobre el sentido de la vida que ha perdido.
Es común que cada año Woody Allen
nos sorprenda con una nueva película, sin embargo, parece que últimamente sus
obras suelen altenarse entre una poco relevante y una interesante, entonces,
bajo ese ritmo, este año tocaba una de las buenas. Y cuando alguna película de
Woody Allen parece tener algunos méritos qué destacar se suele decir que es la
mejor película desde "Match Point" (2005) (la cual
probablemente sea una de las mejores películas de su extensa filmografía).
Entonces es tomada como vara de medición y como certificado de que la
merecedora de aquella frase es de las que valen la pena de ver, tal lo escuché
con "Midnight in Paris" (2011), "Blue Jasmine" (2013), que
en su momento me parecieron buenos filmes y lo volví a oír con "Hombre irracional",
así que aquello me generaba cierta expectativa, y si bien me parece tiene
algunos puntos considerables, salí un poco decepcionado pues en verdad no me
parece que si quiera llegue a ser la mejor que ha hecho en el último par de
años.
Abe Lucas, muy bien interpretado
por Joaquin Phoenix, es un hombre que tenía grandes ideales, pero que la vida
se encargó de devorar a través de perdidas terribles como el suicidio de su
madre cuando apenas era un niño, o el fallecimiento de su mejor amigo en Iraq, ello
sumado a que siente que sus continuos intentos de cambiar el mundo son pequeños
y prácticamente inservibles, le generan una inutilidad, una resignación, una
pérdida del sentido. En esa situación permanente se encuentra cuando
llega a la universidad y conoce a Jill, una inteligente estudiante con quién
ira entablando una relación de amistad. De a pocos ella va conociéndolo y
entendiendo el hoyo en el cual se encuentra el profesor, que incluso parece
estar al borde del colapso, algo que se ve graficado cuando está al borde de un
acantilado, mientras mira la caída del sol y reflexiona sobre su situación y lo
indolora que debe ser la muerte al ahogarse.
Spoilers
Inesperadamente, el protagonista
oye la historia de una madre que va a perder la custodia de sus hijos
inmerecidamente en favor de un padre que no los sabe cuidar, y ello se debe a
que el abogado de este último es amigo del juez Thomas Spangler, quien está a
cargo del caso. La pobre mujer sabe de la injusticia que ocurre y maldice al
juez deseándole que muera de cáncer. Abe escucha atentamente y cree que si se
encargase de asesinar a Spangler, haría un bien y además no podría ser
relacionado. Su plan para poder llevar ello a cabo se convierte en el motor de
su vida, ahora tiene algo concreto para hacer un bien, un sentido por el cual
seguir viviendo, sin embargo, hay una cierta ligereza con la que se asume que
este acto podría ineludiblemente dar un juicio más justo. Abe se sostiene sobre
ello para darle un propósito a su vida. A partir de ahí, el inteligente hombre
que sobre pensaba las cosas y que había llegado a unas pesimistas conclusiones,
va a convertirse en el hombre irracional, uno que reaccciona por sus
sentimientos evitando filtros racionales, como él mismo afirma; elegir, hacer
cosas, más que solo observar y lamentarse.
Su vida la dedica a investigar al
juez, seguirlo y aprender su rutina, a la par que su vida cotidiana la
percibe con mayor optimismo, el soundtrack ayuda a crear una sensación de
bienestar general, alegría e incluso de comedia, aunque a veces puede ser
repetitiva y con ello caer en transmitir cierta involuntaria monotonía. El cambio puede verse como uno
paulatino al primero entablar una relación carnal con Rita, una profesora de la
universidad que se siente muy atraída hacia él de una forma intensa y dispuesta
a dejar hasta su matrimonio, la intención es que sea una relación totalmente desprovista
de lo sentimental. A la vez, intenta no mantener una relación más allá de la
amistad con Jill, la cual está enamorándose de él a pesar de ya tener un
enamorado, en parte, es porque entiende que no es un buen hombre para ella, sin
embargo ira cediendo luego de que por fin consiga asesinar al juez. Ese punto
no significa la vuelta a la condición anterior, sino un paso adelante, pues no
solo ha ayudado, desde su perspectiva, a hacer infinitesimalmente mejor al
mundo y con ello sentirse más útil, sino también ha ido valorando la belleza de
vivir. Ahí dejará la relación principalmente sexual como la tenía con Rita, para
pasar a una más sentimental con Jill.
Cuando ambos eran felices y
encontrando estabilidad, van a apareciendo las dudas de Jill sobre si Abe fue
el asesino, ello hará que se sienta muy confundida, preguntándose si de verdad
sabe quién es el hombre de quien está enamorada, algo que se muestra en una
hermosa toma de un sunset con Abe parado mirando hacia el mar, pero esta vez,
desde atrás, en la perspectiva de Jill que con miedo y angustia ve su silueta a
contraluz, es él, pero pareciera esconder cierto misterio, o complejidad, o
aristas de su personalidad que escapan de su comprensión. Jill terminará
descubriendo su mayor temor con una serie de eventos fortuitos que parecen un
tanto forzados, al igual que la confirmación que llega luego de que entra en
casa de su profesor y descubre que entre sus cosas está la novela "Crimen
y Castigo" de Dostoievsky, con una nota dentro con el nombre del juez y
frases de Hannah Arendt, ambos autores y sus obras están directamente
relacionadas, pues reflexionan sobre los crímenes, la culpa y el castigo, siendo
muy convenientes referencias que en otros momentos funcionan con mayor
naturalidad.
Tras ello, la joven encarará a su
pareja para recriminarle lo hecho y de forma bastante rápida decide que lo
mejor es denunciarlo, esta parte no parece colegirse con lo previo, el
asesinato bajo las condiciones que se dieron no parecen generarle muchos
cuestionamientos sobre lo que debe hacer, y ya sea que lo decide por el lado
racional con los imperativos categóricos kantianos o por uno más emocional a
través de corazonadas, ninguna de ambas parece haberla hecho dudar mucho cuando
inicialmente engañó a su enamorado. Parece totalmente desconocerlo y hasta en
un momento le pide se vaya de la ciudad, como intentando que la historia se
acomode al efecto final que se desea causar.
6.0

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