La civilización del espectáculo

Ensayo Escritor: Mario Vargas Llosa Año: 2012 País: Perú - España Luego de El sueño del celta , Vargas Llosa publicó este ensay...

Ensayo

Escritor: Mario Vargas Llosa

Año: 2012

País: Perú - España


Luego de El sueño del celta, Vargas Llosa publicó este ensayo sobre la civilización actual, y cómo parece haberse ido transformando el concepto de cultura como se entendía antes, hasta convertirlo en algo banal, lejano de los verdaderos intereses profundos que deberían primar. 

Llego atrasado al muy interesante debate internacional que se abrió en torno a este libro del premio nobel de literatura 2010, donde se discutía si en verdad estábamos frente a un escenario apocalíptico como afirmaba el autor.

Primero, debo mencionar que este ensayo acierta bastante en dar un diagnóstico sobre la sociedad occidental actual, y las coincidencias existentes sobre la banalidad en diferentes áreas de la sociedad (que son mencionadas concisamente en el primer capítulo, titulado igual que el libro, para luego ser profundizadas en el resto del ensayo). Se mencionan las artes, los medios de comunicación, la religión, la sexualidad y la política, todos ellos siendo descritos de gran manera y mostrando cómo lo superficial va ganando terreno en todos esos aspectos, dejando de lado los valores que deberían primar. La literatura light es la que vende más, las editoriales ponen las ventas, los beneficios, antes que la calidad, o programas de entretenimiento son los más vistos en desmedro de programas que promuevan la cultura, salvo que estos se tengan que rebajar a caer en lo banal, mientras que el erotismo que debería ser concebido en la privacidad, hoy cae en la burda pornografía, el exhibicionismo, o el desenfreno sexual, donde se pierde el sentido de la sexualidad como un complemento de una relación amorosa, para ser lo principal o incluso único. Además, la política está bastante desprestigiada, por perder la consideración de ser el lugar donde se maneja el destino de una sociedad y por ello debe de tener gente muy capaz, sin embargo, la realidad está muy fuera de ello, pues la codicia, los intereses personales han primado y han terminado por corroer la visión generalizada de la clase política. 

Por otro lado, son interesantes las ideas sobre la religión que esgrime Vargas Llosa, pues si bien menciona el circo que son algunas religiones, o los hechos totalmente aborrecibles, como los casos de pedofilia de la iglesia católica, rescata el lugar importante que puede tener la religión en la sociedad, al ser un apoyo al ser humano en el cual sostenerse y encauzar su vida. Justamente esta sociedad encuentra algunos de sus orígenes en la falta de valores, y es necesario entonces recuperarlos, para hacer un bien en lo personal al tener algo que de sentido a su vida, así como en lo público, para un bien en la sociedad. No obstante, como el reconocido liberal que es, considera importante el laicismo, y no porque esté en contra de la religión, sino en contra de que la religión confronte las libertades de las personas. En adición, menciona que si las personas no buscan ese orden que la religión puede darles a su vida, pueden caer en vicios como el alcohol o las drogas, pero que también encuentra en el conocimiento, la filosofía y las artes otra forma de llenar al incompleto ser humano. Lamentablemente, esta última parece cada vez una decisión menos frecuente. 

Entonces, tenemos una sociedad sedienta de entretenimiento, de diversión, de las formas, que incluso puede llevar a otros a resignarse en su lucha por el verdadero significado de cultura, y caen en el juego solo para poder sobrevivir en este mundo. Basta pensar en el escritor neófito que ve difícil hacerse un lugar con su pluma, abrumado por el juego de intereses entre grupos cerrados en las editoriales, o el político que ve como su discurso difícilmente sea escuchado, y que debe caer en populismos, espectáculo que pueda llamar la atención, etc. En este sentido, es entendible la preocupación del premio nobel sobre la pérdida del significado de cultura como se le ha estado conociendo al sentir que cada vez son menos aquellos que aún se mantienen de pie defendiendo el significado, el fondo, lo más importante. Cuales dinosaurios, él ve con gran pesimismo el futuro que les espera a los que siguen en lucha. 

Sin embargo, no estoy del todo de acuerdo. El gran valor de este ensayo es la descripción del mundo occidental, que es en muchos casos acertado, más no tanto así las conclusiones que se obtienen y los pronósticos. Vargas Llosa, me parece, que equivocadamente ve al concepto que entiende como cultura diluyéndose y transformándose en lo contrario, pues pierde de vista el hecho que desde siempre lo entretenido, ha sido lo más buscado por las masas, y solo una élite cultural es la que ha primado lo más profundo a lo banal. La explosión de los medios masivos, solo ha permitido que el conocimiento sea más accesible al resto, pero a su vez que lo banal tenga más canales por donde extenderse. No es que esto último reemplace a lo primero, sino que lo que pide las masas sigue siendo lo primordial, la élite cultural sigue siendo pequeña, como siempre lo ha sido. Si hoy Vargas Llosa siente que se extinguen los que valoran el conocimiento y las artes como él, puede que esté en lo correcto, pero no es un dinosaurio por defender ese significado de la cultura, sino por su forma de pensar, ajena a los nuevos medios dentro del Internet, y es que ahí, como siempre, en algunos rincones, tan abrumados como él frente a la frivolidad, seguimos luchando a nuestra manera. 





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