Semana del cine Ulima 2018: Cold War

En la Polonia post Segunda Guerra Mundial, una compañía musical busca nuevos integrantes para baile y canto, ahí se dará el primer encue...



En la Polonia post Segunda Guerra Mundial, una compañía musical busca nuevos integrantes para baile y canto, ahí se dará el primer encuentro de muchos de los protagonistas en un amorío más allá del tiempo y la distancia.

El director polaco de la notable Ida, una de las mejores películas de 2013, vuelve a entregar una obra que hace gala de su puesta en escena. Con un aspecto de imagen de 4:3 (no tan alargada, sino más cercana al cuadrado) a blanco y negro,  claramente vuelve a remitir a un tiempo pasado y corta los costados para centrarse en los rostros, aunque no con la misma fortuna que en Ida, donde la inexpresividad reinante le daba muchísimo sentido a la búsqueda expresiva gestual, y por ende a los primeros planos en ese formato 4:3. Eso no cambia que sea un lujo la composición fotográfica, mostrando el superlativo manejo del director de foto Lukasz Zal, que cuando desea evitar la cuadratura asfixiante del formato, busca el aire que le falta a los lados horizontales explotando la imagen verticalmente: Rostros en la parte inferior y les da todo el aire que necesitan con un fondo que se extiende encima de ellos. Este es solo uno de los aspectos técnicos donde demuestran una maestría. También me parece notable la iluminación, los movimientos de cámara en planos secuencia o de acuerdo a las emociones de los personajes (a veces más temblorosas cuando se ha consumido alcohol o se pelea) para romper con las tomas fijas más reflexivas y bellamente compuestas. Sin embargo, mientras se nos da una clase de lenguaje cinematográfico, la película se encarga de recordarnos la necesidad de un guion argumental mejor hilvanado y no uno que avanza empujado por sus continuas elipsis. Hay tomas que se ven reforzadas en lo que transmiten por la pantalla en negro y el silencio que les sigue antes de dar un salto a otro momento y lugar en el futuro, a veces funcionan muy bien, otras el paso que da este intenso amorío de encuentros y desencuentros, no parece colegirse con lo andado anteriormente. Pawlikowski intenta condensar exitosamente la compleja relación de sus protagonistas y no lo consigue siempre, prueba de ello es un abrupto desenlace que parece no haberse cocinado lo suficiente. Si bien repite generalmente con acierto muchos rasgos de Ida, en esa ocasión esa búsqueda por lo minimalista, lo simbólico, el aspecto visual, la gesticulación de su protagonista, sumado al silencio del dolor y el descubrimiento, consiguen fluir y fundirse en una obra mucho más notable.

7/10


Título original: Zimna Wojna
Director: Pawel Pawlikowski
País: Polonia
Año: 2018



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