Película
Director: Marc Webb
Año: 2014
País: EE.UU.
Título en español: The Amazing Spider-Man 2: El poder de Electro
Cuando salió en cartelera el primer Spider-Man de la trilogía de Sam Raimi, fui al cine como un regalo de mi décimo cumpleaños. Ya para entonces el trepamuros empezaba a ser mi superhéroe favorito gracias al buen dibujo animado de los 90, que devoré de principio a fin. Al salir de la sala, recuerdo que me encontraba muy satisfecho por lo visto, en buena parte por los efectos, pero también por una trama bien hilada desde los orígenes del arácnido hasta el enfrentamiento con uno de sus mayores némesis: El Duende Verde. Mucho tiempo después descubriría que esas buenas sensaciones que tuve luego de verla no fueron en vano y aún siendo un niño pude darme cuenta de cuestiones básicas y simples pero que en una revisión más detallada daban cuenta de una de las mejores películas de superhéroes del nuevo siglo (que empezó con X-Men en el 2000). Pero no fue aquella primera entrega, sino que aquella trilogía fue muy buena e incluso hoy puede con facilidad posicionarse por encima de muchas de las películas del mismo género, en varios casos por mucho.
Cuando descubrí que poco tiempo de finalizada la trilogía de Raimi habría un reboot de Spider-Man, tuve muchas dudas de que fuese una acertada decisión, no en lo económico, pero sí en, cuando menos mantener el nivel dejado por el primer intento de Sony. El tiempo se encargó de confirmarnos con el estreno de The Amazing Spider-Man que no fue tan sabia decisión, pero es esta segunda entrega que me empieza a preocupar sobre el futuro en la pantalla grande de este querido superhéroe.
El buen despliegue de efectos visuales regala algunos de los momentos más rescatables y donde reside buena parte de las virtudes de este film, sin embargo entre unas actuaciones aceptables, una trama sin una clara dirección y unos villanos que pierden importancia al ser meras piezas ubicadas para ayudar a el desarrollo de la historia, se derrumba la secuela. No se entiende por qué se le da cabida al padre de Peter y a la verdad detrás de su desaparición, llegando a ser decepcionante descubrir que huía de Oscorp por no entregarles sus estudios científicos para fines lejos del bienestar. Es probable que ello haya sido ubicado para impulsar una justificación detrás del enfrentamiento de Peter contra aquella empresa. Mucha atención innecesaria en buena parte de la película para ello.
También, hay que remarcar la mala construcción de los villanos, además de la poca relevancia que tienen. El duende verde es el más justificado y aun así deja dudas sobre la credibilidad de los motivos de sus acciones, como por ejemplo deducir que Spider-Man tiene la sangre necesaria para su recuperación, y tras la negación del héroe a ayudarlo, decide vengarse convenciendo rápidamente a Electro, el cual es un científico tristemente representado como un nerd, antisocial y con una obsesión por el hombre arácnido, la cuál es fácilmente convertida en un odio hasta el punto de querer matarlo. De Rino hay poco qué comentar, aparece apenas unos cuantos minutos y sirve para mostrarnos de manera "épica" el regreso, tras una corta desaparición, del superhéroe a proteger Nueva York.
Con todo lo anterior, basta para que estemos frente a una película cercana al bodrio y candidata a la peor que he podido comentar en este blog, pero es salvado no solo por lo visual, sino sobre todo por la bien tratada relación amorosa entre Peter y Gwen Stacey, no solo hay una química entre los actores, sino que ambos personajes a pesar del amor que se tienen deben entender las dificultades de su relación y el peligro que corre Gwen. Cerca del final, cuando se dan cuenta que el amor que se tienen es enorme, lo suficiente como para tomar el riesgo de continuar juntos, aun si ello significa que deban mudarse a Londres para que la joven pueda continuar sus estudios, empieza la batalla final con Electro y el Duende Verde. Tras el encuentro con este último somos testigos de uno de los momentos más icónicos de las historietas del hombre araña: la muerte de Gwen Stacey, la cual es visualmente notable, además ser el punto final para una relación que fue de lo mejor de no solo esta película sino en lo que va de este reboot. Ello termina salvando de la catástrofe una película que será casi con seguridad recordada, fuera de esos momentos finales como totalmente prescindible.
Si esto nos espera con Sony, a pesar de que no estoy del todo satisfecho con lo que hace Marvel, preferiría sin duda a estos últimos, pues al menos, podrían abrir nuevas posibilidades, más frescas y con historias más cohesionadas con el Universo Marvel cinematográfico que ya tienen.
Recomendada para los que gusten de películas con acción y efectos especiales.
Recomendada para los fans de superhéroes, en especial de Spider-Man, pues podrán ver aquel momento final que vale la pena.
No recomendada a nadie que no cumpla lo anteriormente mencionado.

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