El Oscar es un premio donde suele primar la popularidad que se adquiere y donde son visibles ciertos gustos generalizados que a veces lleva a que trabajos de gran calidad queden fuera de competencia o terminen con las manos vacías al no encajar. A lo largo de la historia de los Oscars, se había ido haciendo costumbre ver a los grandes estudios ser aquellos que peleasen por las estatuillas, con películas que podrían pecar de cierta prefabricación pensada en la temporada de premios en Hollywood.
Todo ello permite que se den casos de victorias de películas que evidentemente eran inferiores a otras pero que se ajustaban mucho mejor a los parámetros de la academia, lo cuál provoca la disconformidad, el evidente rechazo, o hasta total repudio, de aquellos que tienen una concepción más artística del cine. Sin embargo, esta vez, la academia ha tomado por sorpresa a más de uno, en la que ha sido la edición con mejor nivel de los últimos años.
En la categoría más importante junto a trabajos que se ajustan a los ya conocidos gustos del certamen como La teoría del todo (The theory of everything), Código Enigma (The imitation game), Selma y El Francotirador (American Sniper) - a pesar de que gran parte de la crítica la considere parte del segundo grupo, no me parece tan buena, además de enarbolar ese siempre bien recibido y conocido orgullo patrio estadounidense - se sumaron cuatro trabajos claramente superiores como Birdman, Boyhood, El Gran Hotel Budapest y Whiplash, que deben encontrarse entre lo mejor que nos ha dejado el año 2014, apareciendo las tres primeras en la parte superior del ranking anual que hice y a la última liderando lo mejor que voy viendo este año. Dentro de las películas que estaban en el radar de la academia (porque de Estados Unidos debe haber, cuando menos, un puñado de películas del pasado año que bien pueden andar en el mismo o por encima del nivel de las últimas cuatro mencionadas y no son tomadas para nada en cuenta en estas premiaciones) se quedaron por poco afuera de las nominadas a la máxima categoría filmes que pudieron darle aún más nivel a esta entrega como Foxcatcher, Perdida (Gone Girl) y Primicia Mortal (Nightcrawler), teniendo en común las tres cierta oscuridad que no se halla cerca de las predilecciones necesarias para optar a las distintas categorías y menos a la más importante.
Gran batalla entre Boyhood y Birdman o (La inesperada clara victoria)
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| Boyhood de Richard Linklater |
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| Birdman de Alejandro G. Iñárritu |
Agradables pequeñas merecidas sorpresas: El Gran Hotel Budapest y Whiplash
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| El Gran Hotel Budapest de Wes Anderson |
Un último galardón: imponerse al olvido
Mucho se ha discutido sobre la injusticia de la victoria de Birdman sobre una 'obra maestra que pasará a la historia y que será más recordada' como Boyhood, y como ya comenté sobre esta película, creo que se le ha sobredimensionado al confundir cuán importante puede ser abrir las puertas a nuevas posibilidades al realizar un proyecto innovador, con el verdadero valor cualitativo de una obra. Ello no impide que Boyhood sea un buen trabajo, pero me es inconcebible que se hable de perfección cuando posee evidentes errores básicos, propios de los riesgos de aventurarse a realizar un trabajo que no se ha hecho antes, por lo que no estoy para nada de acuerdo con aquellos que creen que se ha cometido una gran omisión más por parte del Oscar o incluso que es uno de los mayores desaciertos de la historia del certamen, además, vamos, hablar de injusticias en los Oscars es hablar de su tradición e identidad.
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| Whiplash de Damien Chazelle |
Una edición distintamente buena
Que cuatro de ocho nominados a mejor película al Oscar sean a su manera trabajos destacables, sin un gran estudio detrás, que no necesariamente tengan el favor del público de masas reflejado en los no tan altos, e incluso bajos, números de asistencia en el mundo y con marcada originalidad que las diferencia, es una verdadera y agradable sorpresa, pero que incluso en la premiación misma, sean esas las que se repartan gran parte del botín de la noche más importante de Hollywood, es algo que se agradece por el buen cine, además de llamar mucho la atención. ¿Es que algo está cambiando? Quizás la academia acusa de cierto cansancio de premiar cada año formulas similares con diferente envoltura de los grandes estudios cinematográficos. ¿Excepción o punto de quiebre? No saben cuánto espero, por el bien del cine, de ese tantas veces marginado en estas citas buen cine estadounidense, que sea lo segundo.





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