Oscar 2015: ¿Excepción o punto de quiebre?

El Oscar es un premio donde suele primar la popularidad que se adquiere y donde son visibles ciertos gustos generalizados que a veces l...


El Oscar es un premio donde suele primar la popularidad que se adquiere y donde son visibles ciertos gustos generalizados que a veces lleva a que trabajos de gran calidad queden fuera de competencia o terminen con las manos vacías al no encajar. A lo largo de la historia de los Oscars, se había ido haciendo costumbre ver a los grandes estudios ser aquellos que peleasen por las estatuillas, con películas que podrían pecar de cierta prefabricación pensada en la temporada de premios en Hollywood.

Todo ello permite que se den casos de victorias de películas que evidentemente eran inferiores a otras pero que se ajustaban mucho mejor a los parámetros de la academia, lo cuál provoca la disconformidad, el evidente rechazo, o hasta total repudio, de aquellos que tienen una concepción más artística del cine. Sin embargo, esta vez, la academia ha tomado por sorpresa a más de uno, en la que ha sido la edición con mejor nivel de los últimos años. 

En la categoría más importante junto a trabajos que se ajustan a los ya conocidos gustos del certamen como La teoría del todo (The theory of everything), Código Enigma (The imitation game), Selma y El Francotirador (American Sniper) - a pesar de que gran parte de la crítica la considere parte del segundo grupo, no me parece tan buena, además de enarbolar ese siempre bien recibido y conocido orgullo patrio estadounidense - se sumaron cuatro trabajos claramente superiores como Birdman, Boyhood, El Gran Hotel Budapest y Whiplash, que deben encontrarse entre lo mejor que nos ha dejado el año 2014, apareciendo las tres primeras en la parte superior del ranking anual que hice y a la última liderando lo mejor que voy viendo este año. Dentro de las películas que estaban en el radar de la academia (porque de Estados Unidos debe haber, cuando menos, un puñado de películas del pasado año que bien pueden andar en el mismo o por encima del nivel de las últimas cuatro mencionadas y no son tomadas para nada en cuenta en estas premiaciones) se quedaron por poco afuera de las nominadas a la máxima categoría filmes que pudieron darle aún más nivel a esta entrega como Foxcatcher, Perdida (Gone Girl) y Primicia Mortal (Nightcrawler), teniendo en común las tres cierta oscuridad que no se halla cerca de las predilecciones necesarias para optar a las distintas categorías y menos a la más importante.

Gran batalla entre Boyhood y Birdman o (La inesperada clara victoria)

Boyhood de Richard Linklater
Como escribí en el post de predicciones, Boyhood venía con un favoritismo inicial gracias a los diversos premios por parte de un sector de la crítica que había cosechado, sin embargo, la academia no es igual que los diversos grupos de críticos, pues, no solo no se especializan en el análisis cinematográfico, al ser profesionales de la industria (guionistas, productores, actores, directores, etc.), sino que como mencioné, tienen ciertos estándares, donde Birdman los cumple mejor que Boyhood. Ello ha sido el error de los que nos aventuramos por dar al trabajo de Linklater el favoritismo, más aún, cuando los diversos gremios se cansaron de ratificar ello a lo largo del tramo final de la temporada ganando en los premios de los gremios de productores, actores y directores y que cerró con broche de oro en la victoria en los Oscar, las únicas excepciones fueron los Bafta, de la academia inglesa y los Globo de Oro, siendo este último donde, de nuevo, son críticos los que deciden.

Birdman de Alejandro G. Iñárritu
Debido a esos descuidos al evaluar las chances de uno y otro, quizás esta batalla que se avizoraba reñida, fue más holgada de lo que muchos se esperaban. La mala noche que le esperaba a Boyhood empezó cuando fue derrotada en la categoría de edición a manos de Whiplash que merecidamente se alzó con el premio al ser la mejor, y con diferencia, en ese apartado. Ese podría no parecer una pérdida importante, pero en verdad, lo es mucho, pues hay una gran conexión entre la ganadora a mejor edición con la ganadora a mejor película, siendo ambas casi siempre la misma, salvo raras excepciones. Birdman con su aparente plano secuencia y sus pocos cortes fueron dejados de lado por la academia en esa categoría, dejando, en teoría, el camino libre a Boyhood, que tras esa derrota, debía irse previendo lo que le esperaba. Solo había cosechado el de mejor actriz de reparto con Patricia Arquette, en una de las apuestas más fijas de la noche al estar más que sellado desde hace semanas, pero otro premio donde se consideraba que tenía las primeras opciones era la de director y ahí se acabó la noche cuando se daba el bombazo (no siendo el más fuerte de la ceremonia, al tener aquel honor 6 Grandes Héroes (Big Hero 6) que superó a la muy favorita Cómo entrenar a tu dragón 2 en película animada) que nos regresaba a la realidad y a entender que habíamos tenido un error sacando las cuentas, mientras que el mexicano Iñárritu subía al escenario a recoger su Oscar a mejor dirección, y bien pudo ir recogiendo el de mejor película de paso, pues ya estaba bastante claro que si Linklater no pudo ganar el premio donde tenía más chances en la previa, menos lo haría en la que estaba más reñida. Minutos después confirmaron ello evidenciando que esa reñida batalla con ligera ventaja para Linklater que se presenciaría no fue tal, más bien, pareciera haber sido un poco más holgada de lo previsto y en favor de Iñárritu.

Agradables pequeñas merecidas sorpresas: El Gran Hotel Budapest y Whiplash

El Gran Hotel Budapest de Wes Anderson
Hace un año atrás, ¿cuántos hubiesen creído que estas cuatro películas hubiesen llegado hasta tan lejos en los Oscars? Entre fines de enero y la primera mitad de febrero 2014, Whiplash, Boyhood y El Gran Hotel Budapest se estrenaban en festivales importantes como Sundance y la Berlinale, siendo la primera la ganadora del festival del cine independiente más importante de Estados Unidos con el Gran Premio del Jurado, mientras que la segunda ganó el oso de plata a mejor dirección y la última se llevó el oso de plata del Gran Premio del Jurado, que en este festival es la segunda distinción más importante tras el oso de oro. Tres trabajos personales que iniciaban su carrera recogiendo premios en festivales importantes (Birdman participaría varios meses luego en el festival de Venecia sin llevarse algún reconocimiento) pero que difícilmente preveían que pudiesen colarse entre las predilectas de ese año para la academia. El Gran Hotel Budapest y Whiplash fueron reforzándose con el pasar de los meses hasta conseguir cuatro estatuillas para el trabajo de Wes Anderson en el ámbito técnico (diseño de arte, maquillaje y peluquería, vestuario y banda sonora), quedándose a poco de ganar a mejor guión original, que fue concedido a Birdman en la primera pista de esa gran noche en la que se alzaría como la más premiada junto a la misma El Gran Hotel Budapest, ambas con cuatro galardones. Tras ellas, con un poco de sorpresa, Whiplash ganaría en dos categorías que se veían un tanto reñidas, e incluso que se dudaba de su favoritismo, como la mencionada edición donde le dio el primer golpe a Boyhood y mezcla de sonido donde con justicia volvió a ganar imponiéndose a otras dos aspirantes importantes como Birdman y El Francotirador (American Sniper), sumándose al tercer reconocimiento que obtuvo con mucha claridad el absoluto favorito J.K. Simons en actor de reparto.

Un último galardón: imponerse al olvido

Mucho se ha discutido sobre la injusticia de la victoria de Birdman sobre una 'obra maestra que pasará a la historia y que será más recordada' como Boyhood, y como ya comenté sobre esta película, creo que se le ha sobredimensionado al confundir cuán importante puede ser abrir las puertas a nuevas posibilidades al realizar un proyecto innovador, con el verdadero valor cualitativo de una obra. Ello no impide que Boyhood sea un buen trabajo, pero me es inconcebible que se hable de perfección cuando posee evidentes errores básicos, propios de los riesgos de aventurarse a realizar un trabajo que no se ha hecho antes, por lo que no estoy para nada de acuerdo con aquellos que creen que se ha cometido una gran omisión más por parte del Oscar o incluso que es uno de los mayores desaciertos de la historia del certamen, además, vamos, hablar de injusticias en los Oscars es hablar de su tradición e identidad. 
Whiplash de Damien Chazelle
Exagerados, imprecisos e innecesarios dramatismos aparte, usualmente basta estar satisfecho con ver cómo un par de buenos filmes consiguen nominaciones frente a los caballos fuertes con grandes nombres y dinero detrás, pero esta vez cuatro buenas películas animaron la fiesta. De ellas, Boyhood será la más recordada, sobreviviendo al paso del tiempo, que es el verdadero reconocimiento no necesariamente para buenas películas, pero también para aquellas que rompen con lo previamente conocido como es el caso. Detrás, Birdman y El Gran Hotel Budapest por su calidad y sus cuotas de ingenio en su realización también podrán sobrevivir, pero es la que considero la mejor de todas, Whiplash, de la que tengo más dudas, por ser un tanto más convencional, pero no por ello sin altas notas en lo técnico, argumental y actoral que deberían bastar para no dejar se pierda uno de los mejores filmes de los últimos años. Lugares como este blog se encargarán de no dejar que ello pase.

Una edición distintamente buena

Que cuatro de ocho nominados a mejor película al Oscar sean a su manera trabajos destacables, sin un gran estudio detrás, que no necesariamente tengan el favor del público de masas reflejado en los no tan altos, e incluso bajos, números de asistencia en el mundo y con marcada originalidad que las diferencia, es una verdadera y agradable sorpresa, pero que incluso en la premiación misma, sean esas las que se repartan gran parte del botín de la noche más importante de Hollywood, es algo que se agradece por el buen cine, además de llamar mucho la atención. ¿Es que algo está cambiando? Quizás la academia acusa de cierto cansancio de premiar cada año formulas similares con diferente envoltura de los grandes estudios cinematográficos. ¿Excepción o punto de quiebre? No saben cuánto espero, por el bien del cine, de ese tantas veces marginado en estas citas buen cine estadounidense, que sea lo segundo.


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