El primer ranking que realicé en esta página fue en sus inicios, allá en el verano de 2014, y fue para rankear las películas peruanas estrenadas en cartelera que había podido ver. Hice un esfuerzo para llegar a ver exactamente diez películas, a pesar que el nivel del cine nacional, más aún en cartelera, sea tan pobre. Pero desde ahí, empecé a distinguir un problema importante, que algunas buenas películas no ingresaban al circuito comercial y solo se quedaban en el de festivales, o incluso que al año siguiente de aparecer en festivales, recién se estrenaban, pero para entonces, incluirlas en el ranking de aquel año, cuando su verdadero año de aparición era otro, se me hacía un tanto extraño. No estaba evaluando a lo mejor del cine peruano durante un año natural, sino a lo mejor que llegaba a estrenarse en cadenas de cines, y eso era mezquino e injusto con obras de mucha mejor calidad que algunas de los terribles trabajos que me sometí a ver en las listas de 2013 y de 2014, solo para poder llenar las diez posiciones. Claro, era obligatorio ver una película que generase cierto interés, o que recibiese buenos comentarios, pero esas llegaban a ser cinco o seis, ¿y el resto?; terribles horas de masoquismo e inmolación. Entre el miedo de volver a repetir esas experiencias avinagrantes y el deseo de dar cabida a un mejor cine terminé asistiendo a proyecciones en espacios alternativos y para mi satisfacción conseguí armar una lista que me gusta en su totalidad. Seguro faltarán muchas más, pero al menos de lo que pude ver en el último año, estas son las diez mejores películas peruanas, algunas de 2015 y otras de 2014 que mucho deseaba ver el año pasado y por fin pude conseguirlo.
Cuando uno pregunta sobre el cine peruano actual, si deja de lado los blockbusters de comedia y terror, así como también aquellas que intentan serlo pero fracasan en taquilla, nos quedan unas obras mejor elaboradas, con mayor cuidado y que usualmente cuentan con mayor presupuesto, publicidad y reconocimiento de las personas involucradas, pero que no logran redondear una buena película y a veces incluso una al menos aceptable y suelen ser citadas como las mejores películas peruanas de los últimos años (Contracorriente, El evangelio de la carne, Viaje a Tombuctú, Perro Guardián, Magallanes, etc.), cuando en verdad, en la presente década ha ido apareciendo un nuevo cine peruano independiente, muy austero, mucho menos visible y más arriesgado. Esta lista es solo una muestra de ese cine que debería tener mayor visibilidad y reconocimiento porque verdaderamente ahí está el mejor cine que tenemos hoy en día.
Cuando uno pregunta sobre el cine peruano actual, si deja de lado los blockbusters de comedia y terror, así como también aquellas que intentan serlo pero fracasan en taquilla, nos quedan unas obras mejor elaboradas, con mayor cuidado y que usualmente cuentan con mayor presupuesto, publicidad y reconocimiento de las personas involucradas, pero que no logran redondear una buena película y a veces incluso una al menos aceptable y suelen ser citadas como las mejores películas peruanas de los últimos años (Contracorriente, El evangelio de la carne, Viaje a Tombuctú, Perro Guardián, Magallanes, etc.), cuando en verdad, en la presente década ha ido apareciendo un nuevo cine peruano independiente, muy austero, mucho menos visible y más arriesgado. Esta lista es solo una muestra de ese cine que debería tener mayor visibilidad y reconocimiento porque verdaderamente ahí está el mejor cine que tenemos hoy en día.
Es a mi parecer la segunda mejor película peruana estrenada en el circuito comercial durante el 2015. Su mayor mérito está en esa relación mágica y dulce que parece existir entre Nélida Ayay y la naturaleza, especialmente con el agua, siendo esta la representación máxima de la vida y con ello asumiendo el lugar de un elemento superior. A través de esta bella mirada se tomará el tema de las lagunas de Conga en Cajamarca y el rechazo de comunidades al proyecto de la minera Yanacocha.
8. Algo se debe romper de Enrique Méndez, 2015

Las pantallas le dan vida a la grisácea realidad en la que vive el protagonista. Los momentos de mayor vitalidad los vemos o con grupos de personas, o con él, pero únicamente a través de su televisor o su computadora, donde parece adoptar (aparentar) una vitalidad inexistente fuera de esos límites, en los momentos mejor logrados nos quedamos durante largos minutos apreciando solo su pantalla, su facebook, twitter, youtube, videojuegos y pornografía. Y al final, donde verdaderamente vive, se vuelca en su contra, se vuelve en un meme, una burla, su refugio lo atemoriza, acabando con él.
7. Solo te puedo mostrar el color de Fernando Vílchez, 2014

Empieza como un viaje a la selva, con planos detalle y tomas abiertas de la imponente naturaleza: sobre los ríos, las carreteras o debajo del extenso cielo celeste. No es gratuita la belleza, esta se ve cruelmente disonante cuando se nos revela que estamos en 'la curva del diablo', aquel triste escenario del enfrentamiento entre locales y la policía, conocido como 'Baguazo' y que acabaría en muerte. A partir de ahí, junto con tomas del pueblo grabando y riendo con naturalidad, explorando tras el lente la belleza casi mística de su alrededor, se va intercalando con material de archivo: imágenes y audio de la tragedia y del patético menosprecio del jefe de estado hacia los awajún. Este contraste desemboca en un desenlace hipnótico y perturbador que se apodera de la frondosidad selvática y de un joven que suelta su rabia empuñando un machete.
6. 5 de Eduardo Quispe, 2014

Se muestra como una grabación casual una pareja que está en el malecón limeño mirando el atardecer mientras caminan, conversan sobre su relación, se graban entre ellos, las personas y el paisaje a su alrededor. De forma bastante natural irán sacando a flote sus desacuerdos respecto a cómo se toman su relación; una mirada del inevitable final al que llegarán y otra más optimista. Quizás pierde fortalece en esa naturalidad en cómo se expusieron algunas ideas o que algunas no eran la adecuadas para la fluidez de la conversación, y en ser un tanto abrupto el desenlace.

Empieza como un viaje a la selva, con planos detalle y tomas abiertas de la imponente naturaleza: sobre los ríos, las carreteras o debajo del extenso cielo celeste. No es gratuita la belleza, esta se ve cruelmente disonante cuando se nos revela que estamos en 'la curva del diablo', aquel triste escenario del enfrentamiento entre locales y la policía, conocido como 'Baguazo' y que acabaría en muerte. A partir de ahí, junto con tomas del pueblo grabando y riendo con naturalidad, explorando tras el lente la belleza casi mística de su alrededor, se va intercalando con material de archivo: imágenes y audio de la tragedia y del patético menosprecio del jefe de estado hacia los awajún. Este contraste desemboca en un desenlace hipnótico y perturbador que se apodera de la frondosidad selvática y de un joven que suelta su rabia empuñando un machete.
6. 5 de Eduardo Quispe, 2014

Se muestra como una grabación casual una pareja que está en el malecón limeño mirando el atardecer mientras caminan, conversan sobre su relación, se graban entre ellos, las personas y el paisaje a su alrededor. De forma bastante natural irán sacando a flote sus desacuerdos respecto a cómo se toman su relación; una mirada del inevitable final al que llegarán y otra más optimista. Quizás pierde fortalece en esa naturalidad en cómo se expusieron algunas ideas o que algunas no eran la adecuadas para la fluidez de la conversación, y en ser un tanto abrupto el desenlace.
5. Rosa Chumbe de Jonathan Relayze, 2015

Se vuelve a retratar a una Lima gris, aburrida y muerta, pero que al mismo tiempo parece esconder algunos elementos más vivos como cuando la protagonista, igual de grisácea y rutinaria, se divierte visitando una plaza con un niño. Rosa Chumbe está consumida en el alcohol y los juegos de azar, un azar que seguirá presente para su poca fortuna inicialmente cuando le dejan a ese pequeño, para luego descubrir que fue un golpe de suerte por colorear su monotonía. Por otro infortunio peligrará esta nueva tranquilidad y con un buen desenlace se aferrara desesperadamente a algo que le era indiferente como la fe religiosa y esta le responderá con un milagro, que como tal, es inesperado para la protagonista y espectadores.
4. NN de Héctor Gálvez, 2014


Se vuelve a retratar a una Lima gris, aburrida y muerta, pero que al mismo tiempo parece esconder algunos elementos más vivos como cuando la protagonista, igual de grisácea y rutinaria, se divierte visitando una plaza con un niño. Rosa Chumbe está consumida en el alcohol y los juegos de azar, un azar que seguirá presente para su poca fortuna inicialmente cuando le dejan a ese pequeño, para luego descubrir que fue un golpe de suerte por colorear su monotonía. Por otro infortunio peligrará esta nueva tranquilidad y con un buen desenlace se aferrara desesperadamente a algo que le era indiferente como la fe religiosa y esta le responderá con un milagro, que como tal, es inesperado para la protagonista y espectadores.
4. NN de Héctor Gálvez, 2014

Toda esta película se ve envuelta por una pasividad, una palidez, una quietud que esconde unos problemas bastante fuertes en esta sociedad como la desaparición de personas durante la época del terrorismo, las secuelas de ello y la poca importancia que el país le da al asunto y a los restos que se encuentran. Una mujer cree que uno de estos recientemente descubiertos son los de su esposo fallecido, luego de tanto, sin tener pruebas y mostrando esa soledad y dolor que la han consumido, intentará aferrarse a la idea de que por fin lo ha encontrado.
3. Microbús de Alejandro Small, 2014

Un grupo de chicos se reúnen a conversar y pasear por las calles de Miraflores. En la noche, con la neblina e iluminados bajo esas luces amarillas difuminadas se crea un ambiente particular, una burbuja nocturna y cálida que los distancia de todo la realidad externa. Adentro solo importarán las bromas, el amor, las palabras, el alcohol, los juegos, la nostalgia, el momento, esos momentos, capturando bien la esencia de esas nocturnas salidas juveniles a tontear por las calles en grupo.

Un grupo de chicos se reúnen a conversar y pasear por las calles de Miraflores. En la noche, con la neblina e iluminados bajo esas luces amarillas difuminadas se crea un ambiente particular, una burbuja nocturna y cálida que los distancia de todo la realidad externa. Adentro solo importarán las bromas, el amor, las palabras, el alcohol, los juegos, la nostalgia, el momento, esos momentos, capturando bien la esencia de esas nocturnas salidas juveniles a tontear por las calles en grupo.
2. A punto de despegar de Lorena Best y Robinson Diaz, 2015

Es un documental que muestra como un grupo de personas que viven cerca al aeropuerto Jorge Chávez son desalojadas. La película se adentra en la intimidad, en el hogar de estas distintas familias, y termina convirtiéndose en un último registro de aquello que está desapareciendo, del carisma de una gente, de una comunidad que se va despidiendo de sus casas poco a poco, de los recuerdos que este lugar y las personas que vivieron pueden evocar.

Es un documental que muestra como un grupo de personas que viven cerca al aeropuerto Jorge Chávez son desalojadas. La película se adentra en la intimidad, en el hogar de estas distintas familias, y termina convirtiéndose en un último registro de aquello que está desapareciendo, del carisma de una gente, de una comunidad que se va despidiendo de sus casas poco a poco, de los recuerdos que este lugar y las personas que vivieron pueden evocar.
1. Videofilia (y otros síndromes virales) de Juan Daniel F. Molero, 2015
Ganadora del Festival de Rotterdam 2015, consiguiendo así una de las distinciones más importantes de la historia del cine peruano. Si bien esta película ya generaba cierto interés por comentarios previos que la calificaban como una obra lograda, fue una muy agradable sorpresa que se alzara con el premio máximo de un festival tan prestigioso como el de Rotterdam que intenta abrir puertas a las primeras obras de cineastas del mundo. Videofilia a través del encuentro en el mundo real de dos jóvenes que solo se conocían y habían tenido sexo virtualmente, empieza a tocar temas sobre el uso de nuevas tecnologías y la realidad vista a través de ellas, cómo cada vez están más presentes en la vida cotidiana, incluso hasta difuminarse, confundirse, mezclarse, la diferencia entre lo real, lo virtual y las sensaciones en momentos de alucinación como producto de las drogas, donde de forma experimental se va pixeleando la imagen, transmitiendo esa sensación de distorsión de la realidad. 'Filia' viene de afición, gusto, simpatía, que en este caso es por el vídeo, mientras que 'síndromes' es el conjunto de síntomas de una enfermedad, que aquí se dice es viral, haciendo juego de palabras con la viralidad biológica y de internet, es decir, desde el título, nos muestra una dualidad contrastante, un atracción que nos va peligrosamente enredando y seduciendo con la ingenuidad, inocencia, despreocupación, vitalidad y libertad propias de estos jóvenes que se dejan llevar por la satisfacción de lo puramente sensorial como las drogas, el alcohol y el sexo, con esa atracción propia de lo prohibido, lo subrepticio, lo marginado, lo oscuro, lo informal y lo ilegal, que mantienen a su vez un inherente miedo, peligro y riesgo que toman hasta que se descontrola y pierden, terminando en arrepentimiento. Inicialmente hablaba de ese cine peruano poco conocido que ha aparecido en esta década, pues Videofilia es, sin duda, una gran representante, es uno de sus mejores frutos y una de las mejores películas peruanas de los últimos años.
Ganadora del Festival de Rotterdam 2015, consiguiendo así una de las distinciones más importantes de la historia del cine peruano. Si bien esta película ya generaba cierto interés por comentarios previos que la calificaban como una obra lograda, fue una muy agradable sorpresa que se alzara con el premio máximo de un festival tan prestigioso como el de Rotterdam que intenta abrir puertas a las primeras obras de cineastas del mundo. Videofilia a través del encuentro en el mundo real de dos jóvenes que solo se conocían y habían tenido sexo virtualmente, empieza a tocar temas sobre el uso de nuevas tecnologías y la realidad vista a través de ellas, cómo cada vez están más presentes en la vida cotidiana, incluso hasta difuminarse, confundirse, mezclarse, la diferencia entre lo real, lo virtual y las sensaciones en momentos de alucinación como producto de las drogas, donde de forma experimental se va pixeleando la imagen, transmitiendo esa sensación de distorsión de la realidad. 'Filia' viene de afición, gusto, simpatía, que en este caso es por el vídeo, mientras que 'síndromes' es el conjunto de síntomas de una enfermedad, que aquí se dice es viral, haciendo juego de palabras con la viralidad biológica y de internet, es decir, desde el título, nos muestra una dualidad contrastante, un atracción que nos va peligrosamente enredando y seduciendo con la ingenuidad, inocencia, despreocupación, vitalidad y libertad propias de estos jóvenes que se dejan llevar por la satisfacción de lo puramente sensorial como las drogas, el alcohol y el sexo, con esa atracción propia de lo prohibido, lo subrepticio, lo marginado, lo oscuro, lo informal y lo ilegal, que mantienen a su vez un inherente miedo, peligro y riesgo que toman hasta que se descontrola y pierden, terminando en arrepentimiento. Inicialmente hablaba de ese cine peruano poco conocido que ha aparecido en esta década, pues Videofilia es, sin duda, una gran representante, es uno de sus mejores frutos y una de las mejores películas peruanas de los últimos años.



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